Con vuestro permiso, me gustaría hacer un post diferente hoy, acercarme un
poco más a vosotros. Esta semana no ha sido una cualquiera, es una de esas
semanas que no olvidaré con facilidad, por unos motivos que explicaré a
continuación (y otros no, disculpen la autocensura).
Si tengo que describir de alguna forma elegiría una frase
complicada, tal vez como esta: Una serie de acontecimientos y experiencias han ido
haciéndome reflexionar a la vez que estas reflexiones me han provocado , en
forma de montaña rusa, una serie de sentimientos que han cambiado mi forma de
ver las cosas. Entre estas cosas está la fisioterapia.
En primer lugar en clase de Fundamentos (asignatura
impartida por Paco Millán) tuvimos la suerte y el placer de conocer en persona
a Jaume Martorell. Jaume es coordinador de la Plataforma de la Ley de
Dependencia, un joven dependiente, estudiante de Ingeniería Multimedia. Quizá
algunos lo hayáis conocido a través del polémico programa de televisión “Salvados”,
donde reclama el derecho a ayudas de la gente dependiente. Jaume es crítico con
el gobierno, sus recortes y la falta de humanización.
Durante dos horas aproximadamente, Jaume nos expuso la situación
de la gente dependiente ,sus carencias y necesidades, además pudimos
de preguntar nuestras dudas e incluso una compañera tuvo la oportunidad de
explicarnos su situación como hermana y madre de personas dependientes, siendo
en la actualidad la presidenta de la asociación APNEA.
Todo esto me hizo reflexionar, darme cuenta de todo lo que
puede ofrecer la fisioterapia en personas dependientes. Desde ese día, la fisioterapia neurológica da
vueltas por mi mente.
Empecé a pensar en todo lo que podría ofrecer y mejorar la
calidad de vida de todas aquellas personas dependientes, indignada por la situación de estas personas y por otro lado por
la ilusión de saber que nosotros como fisioterapeutas podemos cambiarla.
Entre la emoción me invadió un sentimiento desproporcionado
de tristeza (me atrevería a decir que se me escaparon un par de lágrimas, y eso
es difícil verlo en mi). Os preguntaréis el porqué de esta tristeza, pues bien,
me di cuenta que en mi círculo cercano hay personas que necesitan mi ayuda, a
las que puedo ayudar como fisio, pero sobretodo como persona. Me di cuenta que
he estado “evitando” estas personas (a las que quiero con toda mi alma) por
miedo a reconocer que necesitan ayuda. Me arrepiento. Pero por otro lado estoy
feliz de haberme dado cuenta, haberlo reconocido y así poder cambiarlo.
Algo que tampoco olvidaré jamás es la experiencia que he
podido vivir gracias a que estoy realizando prácticas en un centro de
fisioterapia de Elx, Nadal Fisioterapia. He podido vivir en primera persona la
anamnesis y valoración de un hombre que sufrió un ictus reciente. Todo esto
solo está haciendo que ame cada día más esta profesión. Estoy agradecida por
poder vivir más de cerca el trabajo que realiza el fisioterapeuta, su día a
día, con dificultades y recompensas.
Gracias Fisioterapia, por formar parte de mi vida y de mí,
por llenarme así. Y pensándolo bien... puede que sea ahora yo la dependiente de ti...
Ahora el que ha conseguido emocionarme eres tu Jose... Muchas gracias por leer siempre los posts, a veces se me olvida que hay gente detrás leyéndolo, ver tu mensaje me ha alegrado mucho. Me encanta ver de después de todo soy capaz de transmitir de una forma u otra lo que pienso. Mil gracias otra vez!
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