domingo, 9 de noviembre de 2014

PUNTO GATILLO, PUNTO Y SEGUIDO.

Quizá alguna vez os ha dolido el brazo, los glúteos, isquiotibiales… y habéis pensado que tenías alguna lesión en esa zona corporal, pero es probable ese dolor fuese referido, causado por un punto gatillo situado en una zona diferente de vuestro cuerpo.

Con este post conoceremos el Síndrome de dolor miofascial y lo que ello conlleva.

El síndrome de dolor miofascial (SDM) es un síndrome de localización regional, su origen se encuentra en un músculo o grupo muscular. El SDM se caracteriza por dolor local más dolor referido a distancia por la presencia de una banda de tensión palpable en el músculo estriado donde se encuentra el punto gatillo (PG) o trigger point.  Por otro lado, encontramos una gran controversia alrededor de la epidemología, los hallazgos clínicos, fisopatlogía, factores perpetuanes o precipitantes, tratamiento ,etc.

El hallazgo más frecuente es la palpación en el músculo doloroso de una «banda tensa» de consistencia más dura de lo normal, con forma de cuerda, que sigue la dirección de las fibras musculares, en cuyo seno se palpa un «nódulo doloroso» o PG bien localizado. La localización del PG se basa en la sensación del médico/fisioterapeuta , guiado por las expresiones de dolor del paciente y la observación visual o palpable de una «respuesta local transitoria de sacudida» de las fibras de la banda tensa.

Punto gatillo y punto doloroso

Debemos diferenciar los puntos dolorosos (propios de pacientes con fibromialgia) de los puntos gatillos. Los puntos dolorosos (tender points) se asocian con dolor sólo en el lugar de la palpación, no se acompaña de dolor referido, y ocurren en la zona de inserción de los músculos, no en la «banda tensa» del vientre muscular.

El punto gatillo  “zona hiperirritable localizada en una banda tensa de un músculo esquelético que genera dolor con la compresión, distensión, sobrecarga o contracción del tejido, que generalmente responde con un dolor referido” (Definición de Simons y cols. 1999).
Es una pequeña área focal, de 3 a 6mm de tamaño, en zonas muy localizadas de  tejidos musculares (aunque nos centremos en el PG miofascial también podemos encontrar PG en inserciones, neuronas o cicatrices), las cuales se palpan en forma de bandas duras (hipersensibles) que causan dolor profundo.

Estos puntos pueden dar diferentes tipos de fenómenos y dolor:

- Dolor referido, que aparece en una zona alejada al PG, dependiendo la localización de este. Este tipo de dolor se la por una excitación del sistema nervioso central.

La distribución del dolor referido correspondiente a los diferentes PG podemos consultarlo en diferentes mapas de puntos gatillos miofasciales.

-Hipersensibilidad (dolor ante estímulos de baja intensidad).

-Disfunción motora (falta de fuerza, aparición de fatiga prematura).

-Hipersudoración en la zona afectada.

-Alteración de la sensibilidad en la región afectada.

 Tipos de punto gatillo:

·         Los PG «activos» : aquellos que pueden ser responsables de la presencia del dolor en reposo y dolor referido a la presión o punción
·          Los PG «latentes o silentes»: aparecen con la contracción muscular,  el dolor apare con la aplicación de presión externa. 

     La activación de un punto gatillo conlleva a una sobrecarga muscular, a una posición de acortamiento del músculo y en puntos gatillo de músculos paravertebrales se asocia también a un cierto grado de compresión nerviosa.

Hay muchos factores pueden causar la aparición de los PG: traumatismos agudos, microtraumatismos repetidos, falta de ejercicio, posturas inadecuadas y mantenidas, deficiencias de vitaminas, alteraciones del sueño, problemas articulares que predispongan a microtraumatismos.

Tratamientos en los Puntos Gatillo:

El punto gatillo necesita un tratamiento específico, ya sea conservador o invasivo. Independientemente de esto, para que el tratamiento sea eficaz debemos asegurarnos que el diagnóstico sea correcto (que nos encontremos ante un PG real) y que realicemos una buena técnica.

Los tratamientos deben realizarse progresivamente, desde los más inocuos hasta, en caso necesario, los más invasivos.

Algunos de los tratamientos son:

Estiramientos musculares (conoceremos más detalladamente en los próximos posts)
Liberación por presión digital (digitopresión)
Masaje
Ejercicios de movilidad
Aplicación de calor
Instrumental miofascial como punción seca (conoceremos más en profundidad esta técnica en los próximos posts)

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